José García Viñas




José García Viñas, promotor del georgismo
por Juan Díez y Carlos Esquembri
( de la Asociación de Estudios Melillenses )

En el año 1915 nuestro tan excéntrico como admirado doctor José García Viñas expuso bajo el seudónimo de “JUAN SIN TIERRAS”, en las páginas de la revista “La construcción Moderna” sus antiguos ideales, propuestas para hacer de Melilla la primera ciudad donde se aplicara el georgismo o doctrina del impuesto único. Una teoría de tintes socialistas que abrazó fervientemente García Viñas luego de abandonar el anarquismo.

Breve perfil

Recordemos que José García Viñas nació en Málaga el 3 de noviembre de 1848, hijo y nieto de artesanos sombrereros, de 1861 a 1866 cursó el Bachiller en Artes, obteniendo brillantes calificaciones y premios. En 1868 se trasladó a Barcelona, donde estudió Medicina entre ese año de 1868 y 1876. Obteniendo en 1875 la licenciatura y al año siguiente el grado de doctor gracias a su trabajo “Apuntes para el estudio médico higiénico de la miseria”, donde ya mostraba su interés por los aspectos sociales, y criticaba a la Religión y poder establecido como elementos que perpetuaban las desigualdades sociales y económicas.

Juan García V. fue el último superviviente de la primera generación de anarquistas españoles, un movimiento surgido en la búsqueda de una utópica alternativa social y económica. Un movimiento importante en Europa, donde como joven e intelectual asumió un compromiso con las clases más desfavorecidas de la sociedad. En Barcelona y siendo estudiante inició su activismo revolucionario, En 1868 formó parte del núcleo del movimiento y se unió a la Asociación Internacional de Trabajadores ( A.I.T. ), también de tendencia anarquista.

En la facultad de Medicina de Barcelona defendió los postulados del positivismo y el evolucionismo, así como el experimentalismo y el materialismo como bases generales del conocimiento de la realidad tangible.

En 1872 representó a Barcelona en el Congreso de Córdoba y al año siguiente acudió al Congreso de ginebra, donde conoció al célebre agitador ruso Bakunin.

Durante la Primera República García viñas fue uno de los firmantes de la convocatoria del 12 de junio de 1873 en la Plaza de Cataluña, de Barcelona, que propició días después el amotinamiento de la población. En esas fecha G. Viñas se apoderó del Ayuntamiento con intención de constituir un comité de Salud Pública; pero desistió en su empeño por temer un enfrentamiento donde los obreros llevarían la peor parte por carecer de armamento.

Consecuencia de la Revolución Social de 1873, Gaspar García Viñas, hermano del doctor José G. Viñas, fue deportado al presidio entonces existente en Melilla. Recordando aún sus familiares que a consecuencia de la impresión, en el trayecto entre Málaga y Melilla a Gaspar se le puso el pelo de color blanco.

En 1874, en la clandestinidad y en el congreso celebrado en Madrid, Viñas fue elegido miembro de la comisión Federal. En 1877 formó parte, con nombre supuesto, del Congreso de Verniers, y también asistió al Congreso Universal de Gantes. Para al año siguiente ofrecer cobijo al revolucionario ruso, Príncipe Kropotkin.

Participante en diversos congresos bakunistas de raíz anarquista, Viñas fue enemigo de las ideas marxistas, atacando en sus escritos y discursos al grupo del periódico madrileño “La Emancipación”, de ideas socialistas, entre los que se contaba a Pablo Iglesias, que le hará frente.

Retiro de la Política

En los inicios de 1902 y tras ganar por méritos una plaza de médico de la Junta de Arbitrios de Melilla, llegó a esta ciudad donde desarrolló una labor encomiable en pro de la higienización de la población y mejora de las condiciones de vida de los más necesitados.

Posiblemente eligiera Melilla como lugar de residencia por referencias de su hermano Gaspar que sufrió aquí presidio, y como medio para apartarse de tentaciones políticas, a modo de autoexilio, por estar prohibidos en esta ciudad los partidos políticos hasta la reinstauración de la República.

García Viñas tendrá que dejar pasar muchos años hasta volver a la política activa, en 1931 ya jubilado y con más de ochenta años conseguiría el acta de concejal en el primer Ayuntamiento democrático de Melilla.

Como independiente-socialista, el Sr. G. Viñas fue nombrado concejal por la zona centro de la ciudad y ocupó el cargo de Tercer Teniente de alcalde en el equipo de gobierno de la conjunción republicano-socialista.

Partidario de integrar el macizo montañoso del gurugú y alrededores en la zona de soberanía española, publicó un artículo en tal sentido el día 19 de mayo de 1931 en el diario “El Popular de Melilla”. Siendo ésta una aspiración recogida por el Ayuntamiento y trasladada al Gobierno de Madrid junto con otros temas de interés local.

De las intervenciones de Viñas en el Consistorio, podemos mencionar la realizada en la sesión del 12 de mayo de 1931, donde para reducir gastos propuso la no celebración de los festejos patronales de la ciudad. Manifestándose por el contrario a favor de mantener las tradicionales ferias de barrios.

En José García Viñas también recayó la presidencia de la Comisión de Investigación y Responsabilidades del Ayuntamiento, en cuyo cometido en junio de 1931 ordenó publicar en la prensa local la siguiente nota: “ suplica y agradecerá… el que sepa o conozca de ilegalidades, arbitrariedades, extralimitaciones, omisiones, parcialidades y abusos atribuidos a la Junta Municipal ( organismo antecesor del Ayuntamiento ) y sus componentes, agentes o empleados; no falten al deber cívico de ponerlo en conocimiento … de la Comisión de Investigación del ayuntamiento. Firmado: su presidente J. García Viñas”.

Liga georgista

García Viñas fiel a sus ideales promovió en Melilla en varias ocasiones la formación de una sección de la Liga Georgista, entidad internacional que promovía una teoría política no contrapuesta a sus antiguos pensamientos ácratas. Una de las referencias más antiguas que hemos encontrado en “El Telegrama del Rif”, periódico editado en Melilla desde el año 1902, es el artículo titulado “Georgismo”, firmado por “Juan de Galicia” con fecha de 25 de enero de 1915.

Al respecto de este aparente cambio en el pensamiento de García Viñas, J.J. Morato en el artículo titulado “Los redentores del obrero. El doctor don José García Viñas”, publicado el 20 de enero de 1931 en el diario “La Libertad”, nos decía:” No se crea que el doctor García Viñas abandonó totalmente sus ideas antiguas de emancipación, sino que, como sustitutivo de ellas, en aquel ambiente ( Melilla ) abrazó las ideas georgistas, propagándolas sin tasa ni medida. Conferencias, publicación de folletos, artículos y serie de ellos en los periódicos “El Popular de Melilla”. ..”

Recordemos que el Georgismo fue una teoría económica expuesta por el norteamericano Henry George ( 1839 – 1897 ) en su obra “Progress and Poverty”, en 1879, según el cual sólo un “Impuesto único” sobre la plus valía de la tierra podría evitar que el tal aumento de valor acreciese sin cesar en el tiempo, en beneficio de su dueño y en perjuicio de la comunidad. Esta doctrina del impuesto único tuvo mucha influencia en el mundo anglosajón y del mencionado libro se editó unos sietes millones de ejemplares.

Doctrina que se presentaba entonces como única solución a los desequilibrios originados en la sociedad por el vertiginoso desarrollo del capitalismo. Inspirada en la Escuela fisiocrática, que en Francia y en el siglo XVIII ponía en evidencia el poder omnímodo de la naturaleza como creadora, conservadora y reproductora. Atribuyendo exclusivamente a la naturaleza el origen de la riqueza.

En la biblioteca del Casino Español de Melilla se conserva un ejemplar del libro de Henry George titulado “La cuestión de la Tierra”, impreso en el año 1921 en Madrid.

La Liga Georgista Española se constituyó en el año 1913, en el transcurso del primer Congreso Hispano americano celebrado en la población malagueña de Ronda. Más de la mitad de los asistentes a esta magna reunión eran andaluces, e incluso el mismísimo padre del movimiento regional andaluz, el notario Blas Infante, estuvo presente. La doctrina del Andalucismo también se impregnaría de la filosofía georgista.

Cuatro años después los georgistas y simpatizantes de Melilla fueron convocados el domingo 2 de septiembre de 1917 a una reunión en el Hotel Reina Victoria.. Un llamamiento que tuvo que tener escasa respuesta, pues a mediados del año 1926 volvió a realizarse otra campaña divulgativa y de afiliación. Y finalmente en el mismo año de su muerte, en 1931, en los salones del Casino Español, el jueves 25 de junio se celebró la constitución de la Liga Georgista Melillense. En el anuncio previo se convocó “ a todos los que aspiran a la supresión de todas las contribuciones e impuestos que agobian y entorpecen al trabajo, al comercio y a la industria. A los que no olvidan que la unión es la fuerza para lograr las aspiraciones..

A todos les llamamos a constituir la sección de la Liga Georgista de Melilla en vinculación con el Comité Nacional residente en Madrid y con el internacional de Londres, cuya aspiración es la anunciada”. El señor García Viñas fue nombrado delegado local y en su alocución hizo referencia a sus anhelos por constituir España en República Federal, conseguir la libertad de cultos, la justicia patriarcal, Ley Social sobre Seguro de Enfermedad, Impuesto Único sobre el valor del suelo y la colonización del Gurugú.


Gaspar García Dómine

Hijo de José García Viñas, fue el conocido dirigente socialista Gaspar G. Dómine, también elegido concejal del Ayuntamiento de Melilla en las elecciones de abril de 1931.
El Comité de la conjunción republicano-socialista ganadora de las elecciones en Melilla, designó el día 15 de abril de 1931 a Gaspar G. Dómine como delegado del consejo de Trabajo y para asuntos gubernativos. Y al día siguiente, en cumplimiento de una orden del Gobierno, el Sr. G. Dómine tomó posesión, de forma provisional, de los cargos de delegado gubernativo, presidente de la Junta de Fomento, de la Junta de Sanidad y del Patronato del Liceo victoria Eugenia.

Hombre modesto, poco tiempo después, el 11 de mayo, dimitió de sus cargos por desavenencias surgidas con el Alto Comisario, el general José Sanjurjo, a raíz de una visita girada a Melilla por un grupo de comunistas franceses. Una visita coincidente en el tiempo con graves momentos de tensión e incluso la preparación de un atentado contra el general Sanjurjo, rumores sobre intranquilidad en algunas guarniciones y la declaración del Estado de Guerra en Madrid. El general reprochó a Dómine no ser informado de la estancia en Melilla de los comunistas.

1915

En este año José García Viñas vislumbró un horizonte propicio para que sus tesis georgistas al menos fueran escuchadas con cierta atención por las autoridades. En pleno desarrollo de la Primera Guerra Mundial, con los avances militares españoles en territorio marroquí interrumpidos para evitar sobresaltos a una Francia enfrascada en el conflicto europeo, Melilla conoció su primera primavera de libertades políticas, apareciendo entonces las organizaciones precursoras del movimiento obrero en esta localidad.

Entonces era Comandante General de Melilla el general Luis Aizpuru y Mondéjar, quien ocupaba el puesto que anteriormente había desempeñado el general Francisco Gómez Jordana. Ahora Alto Comisario de España en Marruecos e igualmente responsable máximo en lo militar y político de los territorios de soberanía española en el Norte de Africa.

Por ello, García Viñas escribiría: “ Una altísima misión puede cumplir el General Jordana, nuevo Comisario General en Marruecos, más alta aún que la que el gobierno le ha confiado… Su labor proporcionará nuevos territorios a la Patria… ofreciéndole el primer ejemplo de verdadera regeneración y grandeza. Es ensayar en Melilla un sistema que pudiera aplicarse beneficiosamente a los demás pueblos de nuestro territorio africano, es convertirla en potente faro que ilumine con luz de bienestar y justicia a la Península toda. Que su nombre no pase a la posteridad con el sólo prestigio de general, diestro y prudente, sino con la gloria de haber emprendido el camino de la salvación no sólo de su Patria sino de la humanidad entera.

Su inteligencia y buenas dotes son proverbiales; muchas dificultades habría que remover para implantar el régimen de la justicia.

Las circunstancias por otra parte parecen propicias; el pandillaje caciquil que consume a la nación no tiene allí grande arraigo. Seguramente si el digno General Aizpuru, nuevo Comandante General de Melilla estudia la cuestión verá la necesidad de reforma y no encontrará nada más justo ni conveniente – aunque lastime ilegítimos intereses creados – que la fórmula georgista, ya vulgarizada en Melilla por el señor Martínez Piñeiro, Delegado de la Liga, que con una labor digna de los mayores elogios, y con una libertad de acción que hacen honor a la cultura y amplio criterio progresivo de las autoridades militares de la Plaza, ha ido preparando el camino para que estas teorías redentoras no sean falseadas y se estudien seriamente; y ello hace falta, porque en Tetuán, Larache, etc., se presentará el mismo problema que en Melilla, dado el impulso que están recibiendo, y tal vez sea aún tiempo de impedir lo que más tarde ha de costar trabajo vencer”.

Epílogo

En el mes de enero de 1995 y en las páginas del semanario “La Gaceta de Melilla”, gracias a la colaboración prestada por nuestro amigo, ya desaparecido, José María López Domínguez pudimos publicar un par de artículo de aproximación a su biografía. Entonces nos fue de gran utilidad las notas obtenidas del desaparecido rotativo “El Popular de Melilla”, facilitada por el doctor en Historia Antonio Bravo. Recordemos que el doctor G. Viñas era de izquierda en sus planteamientos y por ello mantuvo numerosos enfrentamientos dialécticos con la dirección del otro diario local, “El Telegrama del Rif”, por defender éste posturas conservadoras. Por ello no nos sorprende que en “El Telegrama” sean escasas las referencias a Viñas; algo que no sucede en “El Popular de Melilla”, de tendencia progresista y desaparecido en julio de 1936.

El tiempo transcurrido y la imposibilidad de contactar con los descendientes de G. Viñas, por desconocer su paradero, nos obligó a no proseguir en las investigaciones tendentes a saciar nuestra curiosidad. Más pasado algún tiempo, a finales del año 1997 el azar quiso que pudiéramos conocer a una de sus nietas, pariente a su vez del prestigioso periodista melillense, aunque nacido en Málaga, Nicolás Pérez Muñoz Cerisola. La nieta es María Lourdes Escaño García, nacida en nuestra localidad en 1927 y al igual que su abuelo materno es una persona preocupada por los más desfavorecidos de la sociedad, así entre aproximadamente los años 1945 y 1951 ocupó la presidencia de Acción Católica en Melilla. Marchando en 1969 a Madrid.

La señora M. Lourdes nos facilitó alguna información y fotografías que han servido para conocer mejor al doctor García Viñas y su hijo Gaspar G. Dómine, primer Delegado del Gobierno demócrata con el que ha contado Melilla en su historia.

Y, posteriormente, el azar nuevamente quiso que hasta nuestras manos llegara un impreso de inscripción en la sección local de la Liga Española para el Impuesto Único, confeccionado en los años veinte por la antigua imprenta de la Papelería La Española.
José García Viñas falleció en Melilla a la edad de ochenta y tres años, el 7 de septiembre de 1931, y días después le acompañó al sepulcro su esposa Josefa Dómine Guzmán. Como él era agnóstico, ambos fueron enterrados en el antiguo patio civil de Cementerio de la Purísima Concepción de Melilla, siendo sus tumbas fácilmente reconocibles por consistir en dos grandes bloques de roca del Gurugú carentes de toda inscripción.

Mientras que su hijo Gaspar G. Dómine, que había cursado la carrera de Comercio y también había sido concejal por la conjunción republicano-socialista en el primer Ayuntamiento de esta ciudad norteafricana. En 1934 con ocasión de los sucesos revolucionarios de Cataluña y Asturias fue destituido como concejal. Recobrando el escaño en 1936, para poco tiempo después ser detenido e internado en el campo de concentración de Zeluán primero, y luego en el archipiélago de Alhucemas. En sumarísimo consejo de Guerra fue condenado a la pena de muerte, más gracias a la intercesión de un íntimo amigo suyo, el general Laclaustra, la sentencia se conmutó. No obstante G. Dómine no se enteró de este trascendental cambio hasta pasado bastante tiempo. Mientras, paso un eterno sinvivir esperando en cualquier momento la ejecución de la pena máxima. Hacía 1940 salió el libertad y aproximadamente al año falleció víctima de hemorragia digestiva producida por las precarias condiciones de su cautiverio y constante estado de ansiedad.

Pasados muchos años del fallecimiento del doctor José García Viñas, su memoria palpita aún en Melilla y su tan noble como idealista espíritu sigue firme bajo la protección del Gurugú.

Artículo publicado en el diario “El Telegrama de Melilla”, el 9 de febrero de 2009


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