Voltairine de Cleyre

Voltairine de Cleyre: Sacerdotisa penitente del anarquismo

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Este artículo está transcrito del podcast Libertarian Tradition de Jeff Riggenbach. Traducido al español por Mariano Bas Uribe
El movimiento libertario actual data de principio de la década de 1940, el periodo de participación de EEUU en la Segunda Guerra Mundial. Tuvo una explosión de crecimiento repentina y muy importante a finales de la década de 1960 y principios de la de 1970 y ha crecido constantemente desde entonces. Sin embargo, hubo un anterior movimiento libertario en Estados Unidos, uno que mencioné brevemente hace unos pocos meses al celebrar el 156 cumpleaños de Benjamin R. Tucker.
El “primer movimiento libertario”, como solía llamarlo el último Samuel Edward Konkin III, fue en buena medida creación de Tucker, centrado alrededor de su revista quincenal Liberty, que publicó de 1881 a 1908, y su librería, Benj. R. Tucker’s Unique Book Shop, que estaba en el 502 de la Sexta Avenida, cerca de la Calle 30 en Maniatan durante unos años en la primera década del siglo XX.
La libertaria de la que quiero ocuparme hoy era una especie de estrella de ese primer movimiento libertario, aunque sus obras e incluso su nombre están muy cerca de olvidarse hoy. Voltairine de Cleyre nació el 17 de noviembre de 1866, justo después de acabar la Guerra de Secesión, en un pueblo llamado Leslie, en el Michigan central rural, una 20 millas al sur de Lansing. Era la mayor de dos hermanas nacidas de un inmigrante francés llamado Hector de Claire, que trató de ganarse la vida como sastre (sin mucha fortuna), y su desventura esposa, Harriet.
Hector se consideraba a sí mismo un liberal y un librepensador, y por liberal, claro, quiero decir un liberal clásico: estamos en la década de 1860, recordémoslo. En su juventud en el norte de Francia había leído y admirado profundamente las obras de Voltaire. Decidió llamar a su primera hija como el eminente autor francés. Le enseñó a leer y escribir tanto en francés como en inglés y advirtió, no sólo que Voltairine tenía una gran inteligencia y un talento inusual para el trabajo escolar de todo tipo, sino que estaba, como se solía decir entonces, “llena de vida”.
En 1878, cuando Voltairine tenía 12 años, su padre se encontró frente a una oportunidad inesperada: si estaban dispuestos a mudarse a Port Huron, un atareado pueblo maderero y astillero a unas 120 millas al este de Leslie, podría ganar muchísimo más dinero. Sus servicios de sastrería eran allí más necesarios y, con mucho, más apreciados. El problema es que su mujer no le acompañaría. Supuestamente, ella encontraba la atmósfera bucólica de un pueblo granjero más de su gusto que un bullicioso puerto lacustre muchas veces mayor.
En todo caso, Harriet permaneció en Leslie con Adelaida, su hija menor. Hector se trasladó a Port Huron con Voltairine. Parece que acordó con su mujer que esto sería lo mejor, dadas las circunstancias. Con lo que Hector podía ganar en Port Huron, podía mantener dos casas y podía ejercer su influencia autoritaria para tratar de domar lo que él llamaba la naturaleza “inquieta” de Voltairine y su marcada tendencia a la “obstinación”.
Al año, Hector había decidido matricular a su hija mayor en una escuela de un convento de alto nivel, el Convento de Nuestra Señora de Port Huron, en Sarnia, Notario, Canadá, al otro lado del río St. Clair de Port Huron, Michigan. Hector parece haberse motivado en parte por un sencillo deseo de dar a su hija intelectualmente dotada la mejor escuela que podía permitirse. Pero está claro en cartas que escribió a su esposa que también creía que unos pocos años detrás de los muros del convento curarían a Voltairine, ahora de 13 años, de lo que él consideraba la “imprudencia e impertinencia, muy prominentes en ella”.
Así además, dijo a su esposa en otra carta, el convento “le refinaría, y así tendría modales y sabría cómo comportarse y abandonaría la pereza, un amor por la indolencia, que era también amor por basura como libros y estudios de Historia”. Además, esperaba que “le daría idea de las propiedades del orden, las reglas, las regulaciones, el tiempo y el trabajo, que como sabes ella necesita”.
Voltairine se resistió a la decisión de su padre con toda la energía y las tretas que podía realizar. Escribió cartas (primero lastimera, luego cada vez más irritada) a su madre, primero rogando, luego reclamando que le rescatara. Cuando no llegó el rescate, tomó el asunto en sus manos, escapándose del convento, cruzando a nado el río Port Huron y luego caminando casi 20 millas al oeste hacia la casa de su madre, antes de cometer el error de contactar a unos amigos de la familia, de los que esperaba que le ofrecieran algo de comer y un lugar donde pasar la noche. Por el contrario, éstos contactaron con su padre y le enviaron de vuelta al convento.
Un vez allí, pareció conformarse y aprovechar los mejor posible su situación. Destacó en sus estudios y se graduó con honores cuatro años más tarde, a los 17. Pero internamente no se rindió nunca. Continuó considerándose una prisionera, y tan pronto como recuperó su libertad, después de su graduación, empezó a trabajar para sacavar la institución que le había encarcelado tanto tiempo.
Volvió al centro de Michigan, trasladándose a vivir con su madre y empezó a escribir en una revista semanal librepensadora llamada The Progressive Age. Enseguida se unió al equipo editorial. Y tan pronto como sus ingresos fueron suficientes como para sostenerse, dejo la casa materna por última vez y se fue a vivir a Grand Rapids, al oeste de Michigan. Una cosa llevó a la otra: sus artículos en The Progressive Age le llevaron a dar conferencias y en pocos meses Voltairine de Cleyre (como empezó a escribir su nombre poco después de empezar a publicar), una niña de 19 o 20 años, recorría el oeste de Michigan enseñando sobre Tom Paine y ateísmo, entre otros asuntos.
Su biógrafo, Paul Avrich, dice que “por pequeñas cantidades, se encargaba del circuito local de libre pensamiento en Grand Rapids, Kalamazoo y otros pueblos de Michigan”. Apunta que “siendo una antigua alumna en un convento, era una oradora especialmente eficaz, ya que podía hablar por experiencia propia, igual que los esclavos fugitivos que realizaban las reuniones abolicionistas antes de la Guerra de Secesión”.
Los discursos de Voltairine llevaban a más discursos y a oportunidades de escribir para otras publicaciones. De acuerdo con la psicóloga libertaria Sharon Presley, coeditora de una reciente antología de textos de Voltairine, estas otras publicaciones incluían The Freethinkers’ Magazine, Freethought y The Truth Seeker. Y “ amedida que crecía su reputación””, escribía Presley, “sus discursos, incluyendo frecuentes viajes para la American Secular Union, una organización librepensadora nacional, le llevaron a muchos estados del Medio-Oeste y del Este”.
Nos encontramos a finales de 1887 y Voltairine tenía 21 años, una joven estrella naciente en el movimiento librepensador. Hoy día, quienes saben algo del librepensamiento normalmente lo asocian con el ateísmo organizado, con Robert G. Ingersoll como el Madalyn Murray O’Hair del siglo XIX. Pero de hecho el librepensamiento era más que eso. Como ha apuntado otra experta en la vida y obra de Voltairine, Eugenia DeLamotte, el librepensamiento era
un movimiento ecléctico que incluía ateos, agnósticos y deístas, así como pensadores religiosas (unitarios, trascendentalistas y a veces cuáqueros) que compartían un desdén por el dogma religioso como fuente de verdad o autoridad, un rechazo de los milagros bíblicos y la divinidad de Jesús, un compromiso activista agresivo a favor de la separación de iglesia y estado y una insistencia en que el progreso humano depende del ejercicio de la razón de cada individuo incluso respecto de las cosas consideradas más sagradas.
Había muchas publicaciones e instituciones librepensadoras en los Estados Unidos del siglo XIX, que se especializaban en sólo uno de estos aspectos. DeLamotte apunta, por ejemplo, que la American Secular Union, que contrató como profesora a Voltairine de Cleyre al principio de su carrera ponía su “acento en la separación de la iglesia y el estado”.
La definición personal del librepensamiento de Voltairine era directa y al grano. El librepensamiento, escribió, era “el derecho a creer como la evidencia, al ponerse en contacto con la mente, le obliga a creer. Esto implica la admisión de todas y cada una de las evidencias que aparezcan sobre cualquier asunto que se haya de discutir”. DeLamotte comenta que “entre los muchos asuntos que se trataban habitualmente en los círculos librepensadores del siglo diecinueve estaban el matrimonio, la sexualidad, el control de natalidad, los derechos de las mujeres, las relaciones raciales, la relaciones de trabajo (…) y la relación del individuo con el estado”.
Por tanto, soporende poco que, como dijo Paul Avrich, “entre los anarquista y los movimientos librepensadores hubiera una afinidad larga y cercana. Ambos compartían un punto de vista antiautoritario y una tradición común de radicalismo secular que se remontaba a Thomas Paine”, que estaba, por supuesto, bien considerado “tanto por ateos como por anarquistas. Casi todos los anarquistas eran librepensadores y muchos (…) conocieron por primera vez el anarquismo a través del movimiento librepensador, en el que constituyeron una izquierda militante dentro de los clubes locales, así como en las federaciones regionales y en la nacional”.
En 1888, con 21 años, Voltairine de Cleyre estaba lista para convertirse en uno de aquellos anarquistas que conoció por primera vez el anarquismo a través del movimiento librepensador. El acontecimiento concreto que precipitó su implicación con el anarquismo como causa fue el caso Haymarket de 1886-1887. Tal y como cuenta la historia Avrich,
El caso Haymarket, uno de los incidentes más famosos en la historia del movimiento anarquista, empezó el 3 de mayo de 1886, cuando la policía de Chicago disparó a un grupo de manifestantes en la fábrica de maquinaria agrícola McCormick, matando e hiriendo a varios de ellos. La tarde siguiente, los anarquistas realizaron una concentración de protesta cerca de Haymarket Square. Hacia el final de la concentración, que transcurrió sin incidentes, empezó a llover y la gente empezó a dispersarse. El último orador, Samuel Fielden estaba concluyendo su discurso cuando apareció un contingente de policía y ordenó que se acabara la concentración. Fielden contestó que la concentración era pacífica y que estaba terminando. El jefe de la policía insistió. En ese momento se lanzó una bomba. Un policía murió y casi setenta cayeron heridos, muriendo seis más tarde. La policía abrió fuego, matando al menos a cuatro trabajadores e hiriendo a muchos más.
“El quién lanzó la bomba”, continúa Avrich,
nunca se ha sabido. Sin embargo, lo que es verdad es que los ocho hombres a los que se juzgó (…) no fueron los responsables. De hecho, seis de ellos ni siquiera estaban presentes cuando se produjo la explosión y los otros dos eran palpablemente inocentes de lanzar la bomba. Además, no se presentó ninguna evidencia que relacionara a los acusados con quien lanzara la bomba. Aún así, se consideró culpables a los ocho, siendo el veredicto el producto de testimonios perjuros, un jurado presionado, un juez parcial y la histeria pública. A pesar de las peticiones de clemencia y las apelaciones a tribunales superiores, cinco de los acusados fueron condenados a muerte y los otros a largas penas de prisión.
Uno de los cinco condenados a muerte se suicidó en su celda la noche antes de la ejecución prevista. Los cuatro restantes condenados fueron ahorcados como estaba previsto.
Finalmente, en 1893, después de siete años tras las rejas, se otorgó oficialmente un indulto a los tres anarquistas de Haymarket restantes por parte del gobernador de Illinois, John Peter Altgeld, que acabó con propia carrera política al hacerlo. Avrich informa que Altgeld, en su mensaje explicando el indulto, “criticaba al juez por llevar el juicio ‘con ferocidad maliciosa’ y encontraba que la evidencia no había demostrado que ninguno de los ocho anarquistas estuviera relacionado con la bomba”.
En realidad, aunque Altgeld no lo dijera con estas palabras, el tribunal condenó a los hombres por propugnar una idea: la idea de que la vida humana sería mejor sin el Estado, una idea que se creía generalizadamente que había influido en quienes hubiera lanzado esa fatídica bomba a la policía de Chicago. Los cuatro ejecutados murieron por haber cometido los que George Orwell llamaría, muchos años más tarde, un “crimen de pensamiento”.
La ejecución horrorizó a Voltairine de Cleyre, más aún porque ella misma, aún no convertida a la causa anarquista en el momento en que tuvo lugar la revuelta, había pedido precisamente que esa pena se les impusiera a los sospechosos del caso. “En el momento de la explosión en mayo de 1886”, escribe Avrich, “tenía diecinueve años”. Aún no había abandonado la casa materna por última vez.
Al ver los titulares del periódico (“Anarquistas lanzan una bomba a la multitud en el Haymarket de Chicago”) se unió al grito de venganza. “Tendrían que colgarlos”, declaró, palabras de las que se arrepintió el resto de su vida. “No me perdonaré nunca esa frase ignorante, vergonzosa y sedienta de sangre”, confesó en el catorce aniversario de las ejecuciones, “aunque sé que los muertos me habrían perdonado, aunque sé que quienes les aman me perdonan. Pero mi propia voz, tal y como sonó esa noche, resonará en mis oídos hasta que muera: reproche y vergüenza amargos.
“Dedicó un poema al Gobernador Altged cuando indultó [a los tres anarquistas de Haymarket] y otro después de su muerte en 1902. Escribió un poema a Mathew M. Trumbull, un distinguido abogado de Chicago que había defendido a los anarquistas en dos agudos panfletos y apelado a la clemencia del estado”. Eso no fue todo. “Casi todos los años”, escribe Avdrich, “tomaba parte el reuniones de recuerdo a sus camaradas, realizando discursos conmovedores y profundamente emotivos, los más poderosos de su vida”. Se trasladó a Chicago cerca del final de su vida, murió allí y allí fue enterrada, cerca de los mártires de Haymarket.
En una palabra, penó. Dedicó el resto de su vida a penar por lo que consideraba su imperdonable acto de prejuicio. Su penitencia fue escribir para periódicos, realizar discursos y conferencias y trabajar de todas maneras para propagar la doctrina que habían defendido los mártires, la doctrina de la sociedad sin Estado.
Parece haber tenido ese tipo de personalidad, el tipo de la penitente, la devota, la verdadera creyente, la ascética. Así que tal vez fuera inevitable que eligiera llevar una vida de penitente. Fue, en todo caso, un decisión práctica. Si había algo de lo que podía decir que sabía hacer, aparte de escribir y hablar, era penar. Lo había aprendido en Nuestra Señora de Port Huron. Como dijo ella misma en 1903 en su ensayo “The Making of an Anarchist”, “Por influencias tempranas y educación, yo debería haber sido monja y empleado mi vida en glorificar a la Autoridad en su forma más concentrada, como están haciendo algunas de mis condiscípulas en este momento dentro de las casas de misión de la Orden de los Sagrados Nombres de Jesús y María”.
Crispin Sartwell, coeditor de una antología de los escritos de Voltairine hace unos años con Sharon Presley, argumenta que en realidad Voltairine “internalizó la modestia y el ascetismo del convento”, fueran cuales fueran sus desacuerdos con su dogma. “La mayoría de sus retratos en su vida posterior”, apunta, “le muestran con ropa monótona de cuellos altos que casi podía ser un hábito. Y su vida de extrema frugalidad y devoción a su vocación reproducía la de las monjas que le ayudaron a formarse. A menudo sus conocidos se referían a ella en términos religiosos, como sacerdotisa (…) o como la novia de su causa”.
Cualesquiera que puedan haber sido sus motivos, puede decirse, sin embargo, con seguridad que una vez que Voltairine se unió a la causa libertaria, rápidamente se convirtió en una de sus defensoras más conocidas. Era una prisionera de 14 años en una escuela de un convento cuando Benjamin R. Tucker publicó Liberty e inauguró el primer movimiento libertario. Una década después, estaba escribiendo para Tucker y se había convertido en una de las luminarias del movimiento.
Eugenia DeLamotte informa de que aunque la mayoría de las conferencias de Voltairine se realizaron “en el este y el medio-oeste de los Estados Unidos (…) también conferenció en Inglaterra, Escocia y Noruega, a veces ante audiencias pequeñas, pero a menudo ante cientos y a veces ante más de mil”. De acuerdo con Paul Avdrich, una aparición que realizó “ante el Club de Ciencias Sociales” de Filadelfia, tuvo “una audiencia de 1.200, [que] le dieron una magnífica recepción”.
DeLamotte menciona una “manifestación anarquista de 1908”, también en Filadelfia en la que Voltairine se dirigió a los que un reportero de un periódico local calificó de “unos dos mil trabajadores”. Avrich menciona una gira que realizó a Londres en la que ella misma estimó que asistieron “diez mil personas apretadas de rostros delgados”. Y dice que cuando Voltairine murió en Chicago a finales de junio de 1912, con sólo 45 años, “dos mil dolientes” fueron testigos de su entierro.
Voltairine nunca escribió un libro, pero algunos de sus ensayos son realmente clásicos olvidados. Su ensayo “Anarchism and American Traditions”, por ejemplo, apareció originalmente en 1908 y 1909 en las páginas de Mother Earth, la revista anarquista de Emma Golman. En una verdadera perla. No conozco ningún tratado breve de los asuntos que trata que esté tan sutil e ingeniosamente desarrollado: las formas en que está implícito el anarquismo en los escritos de los Fundadores de Estados Unidos, lo absurdo de la educación pública como piedra angular de una sociedad libre, el problema de la extendida indiferencia por la libertad. Es muy citable. Despierte un conmovedor espíritu de desafío. Es fieramente inteligente. Incorporado a un curso de “civismo” o “ciencia política” o simplemente, con otras lecturas, en un análisis de la historia estadounidense, esta pieza debería ser de lectura obligatoria para todos los estudiantes de secundaria de Estados Unidos.
Por supuesto, el ensayo no es perfecto. Por ejemplo, en las últimas páginas contiene unas pocas referencias económicas dudosas y, como mínimo, ambiguas. Voltairine, como Tucker y muchos de sus socios, era mutualista. También contemplaba algunas ideas entonces en boga acerca de los supuestos beneficios económicos de pequeñas factorías que produjeran todo por sí mismas. Pero todos los libertarios de este periodo son algo extravagantes en su economía: la economía austriaca no se había desarrollado completamente, y mucho menos difundido por el mundo angloparlante.
Y Voltairine demostró que su corazón estaba en su lugar correcto cuando argumentó a favor de una idea que ya había llegado a llamarse “anarquismo sin adjetivos”. Por ejemplo, escribió en 1901 que “hay (…) varias escuelas económicas entre los anarquistas: están los anarquistas individualistas, los mutualistas, los comunistas y los socialistas. En otros tiempos estas escuelas se han peleado agriamente entre sí y han rechazado mutuamente reconocerse como anarquistas”. Una “idea mucho más razonable”, proponía, es
que pueden experimentarse todas estas concepciones económicas y que no hay nada no anarquista en ninguna de ellas si no aparece un elemento de compulsión que obligue a personas que no quieran permanecer voluntariamente a una comunidad con cuyos planteamientos económicos no estén de acuerdo.
Un problema más importante de una obra como “Anarchism and American Traditions” es que no es en ningún sentido una obra original. No expone ideas que la autora no haya aprendido de otros. La realidad es que, como observa Eugenia DeLamotte, “de Cleyre no fue uno de los grandes teóricos originales del anarquismo a nivel general, aunque muchas de sus conferencias son síntesis brillantes y coherentes de ideas obtenidas de sus amplias lecturas sobre teoría anarquista”.
Como libertaria, la fortaleza de Voltairine no fue su pensamiento original. Destiló y agrupó el pensamiento original de otros. Fue, en el sentido hayeliano del término, una “intelectual”, es decir, una “gestora de segunda mano de ideas” profesional. Esas figuras raramente mantienen su fama fuera de los límites de su propia vida.
“Periodistas, profesores, ministros, conferenciantes, publicistas, comentaristas de radio”, Hayek los calificó como los tipos comunes de intelectuales. ¿Cuántos de ellos disfrutan de algún renombre más allá del que disfrutaron durante los años en que su propia generación estaba en auge? Por muy grande que fuera su habilidad con la palabra, por muy grande que fuera su habilidad para destilar y agrupar, se olvidan fácilmente y con rapidez. El hecho de que casi cien años después de su prematura muerte, Voltairine de Cleyre tenga dedicada una biografía completa (aunque actualmente esté descatalogada) y al menos tres colecciones anotadas de su obra tratando de atraer la atención de lectores, sugiere que puede haber logrado ya un grado de inmortalidad nunca conseguido por sus colegas intelectuales.
Jeff Riggenbach es periodista, autor, editor, locutor y educador. Miembro de la Organización de Historiadores Americanos, ha escrito para periódicos como The New York Times, USA Today, Los Angeles Times y San Francisco Chronicle; para revistas como Reason, Inquiry y Liberty y sitios web como LewRockwell.com, AntiWar.com y RationalReview.com. Aprovechando sus cualidades vocales empleadas en radio clásica y de noticias de Los Ángeles, San Francisco y Houston, Riggenbach también ha narrado las versiones en audiolibros de numerosas obras libertarias, muchas disponibles en Mises Media.
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Emma Goldman




Emma Goldman, la hija de judíos a los padres, nació en Kovno, Rusia el 27 de junio de 1869. Goldman emigró a los Estados Unidos en 1885 y trabajó en una fábrica de ropa en Rochester antes de mudarse a Nueva York en 1889.

Goldman oyó la mayoría de la conferencia Johann sobre el anarquismo en 1889: "Mi primera impresión de la mayoría fue uno de repulsión era de mediana estatura, con una gran cabeza coronada de cabellos gris espeso:. pero su rostro estaba fuera de forma por una aparente dislocación de . la mandíbula izquierda Sólo sus ojos eran suaves, que eran azules y simpático ". Pronto comenzó una estrecha relación: "La mayoría me llevó a la Grand Central en un taxi en la forma en que se acercó a mí Algo misterioso me conmovió fue la ternura infinita de la gran niño-hombre a mi lado Cuando se sentó.... allí, se sugiere una inclinación de árboles robustos por los vientos y las tormentas, lo que hace un último esfuerzo supremo para estirarse hacia el sol. El combate a mi lado, ya había dado todo por la causa. Pero, ¿quién le había dado todo por él? Tenía hambre de afecto, de comprensión. Yo le daría tanto ".

La mayoría de Goldman y viajó por el país para dar conferencias sobre la política. También co-autor del libro Anarquía defendida por los anarquistas (1896). Trabajando en estrecha colaboración con otro anarquista, Alexander Berkman, Goldman se convirtió en activo en el sindicato movimiento.

En 1892, Goldman y Berkman inició un pequeño negocio en Worcester, Massachusetts, provisión de almuerzos para los trabajadores locales. Más tarde ese año Amalgamated de hierro y acero de la Unión de Trabajadores llamó a sus miembros en el Homestead Acero planta propiedad de Henry Frick y Andrew Carnegie. Frick tomó la polémica decisión de una plantilla de 300 esquiroles de la Agencia de Detectives Pinkerton . Los hombres fueron llevados en barcazas armados por el río Monongahela . Los huelguistas se espera de ellos y de una larga batalla día se llevó a cabo. Diez hombres murieron y 60 resultaron heridas antes de que el gobernador obtuviera orden mediante la colocación de Homestead bajo la ley marcial.

Alexander Berkman fue tan horrorizados por el comportamiento de Frick y decidió hacer un gesto dramático contra el capitalismo. Después de ganar la entrada a su oficina, Berkman disparó Henry Frick tres veces y le asestó dos puñaladas. Sin embargo, Frick sobrevivió al ataque y se recuperó por completo. Declarado culpable de intento de asesinato, Berkman fue enviado a Penitenciaría Occidental de Pennsylvania en la ciudad de Allegheny . Goldman también fue encarcelado el año siguiente, cuando fue acusado de instar a los desempleados para robar los alimentos que necesitaban.

Después de ser liberada de la prisión de Goldman se involucró en la campaña por el sufragio femenino y el control de la natalidad de la información. Ella estaba en las noticias otra vez en 1901, cuando Leon Czolgosz , que asesinó al presidente William McKinley , dijo que había sido influenciado por los discursos de Goldman.
Después de diez años de prisión, Alexander Berkman escribió a Goldman: "Mi ideal de juventud de una humanidad libre en el futuro de baldosas vaga, se ha convertido en aclarar y cristalizado en la verdad viva de la anarquía, como la fuerza que sostiene elemental de mi existencia cotidiana". Berkman fue lanzado en 1906. Escribió que "me siento como una recuperación de una larga enfermedad:. Muy débil, pero con un toque de alegría en la vida"

Goldman y Berkman editó y publicó la revista, la Madre Tierra , entre 1906-1917. Goldman también escribió Anarchism and Other Essays (1910) y la importancia social del drama moderno (1914).

Tras la muerte de Johann Most , Berkman y Emma Goldman se convirtió en los líderes de los anarquistas en el movimiento de los Estados Unidos. Que publica la revista radical, la Madre Tierra y libros tales como Goldman Anarchism and Other Essays (1910) y y la importancia social del drama moderno (1914). También ayudó a organizar la Escuela de Ferrer en Nueva York y los conflictos laborales, como el Lawrence huelga textil .

En el estallido de la Primera Guerra Mundial, tanto Goldman y Alexander Berkman se involucró en la campaña para mantener a Estados Unidos fuera del conflicto. Berkman se mudó a San Francisco y en enero de 1916, comenzó un nuevo periódico anarquista, Blast . Cuando cinco meses después, una bomba estalló matando a seis personas en la ciudad. Las autoridades sospechaban que la bomba había sido colocada por los activistas contra la guerra y Berkman fue arrestado, pero liberado posteriormente. Thomas Mooney , un local sindical líder fue condenado falsamente del delito, pero pasó los siguientes veintitrés años en prisión antes de ser liberado.

Después de los EE.UU. declaró la guerra a las potencias centrales en 1917, se afirmó que Berkman había violado la Ley de Espionaje . Bajo esta ley, un delito publicar material que socava el esfuerzo de guerra. Berkman fue arrestado, juzgado y condenado a dos años de prisión federal de Atlanta , de siete meses de que pasó en confinamiento solitario por protestar contra los agentes de golpes compañeros de prisión

Emma Goldman y Alexander Berkman en 1917


E n 1919 Woodrow Wilson nombró a A. Mitchell Palmer como su procurador general. Poco después de asumir el cargo, una lista del gobierno de 62 personas cree que tienen "sentimientos peligrosos, destructivos y anárquicos" se filtró a la prensa. También se reveló que estas personas habían estado bajo vigilancia del gobierno durante muchos años. Preocupado por la revolución que había tenido lugar en Rusia , Palmer se convenció de que los agentes comunistas planeaban derrocar al gobierno de Estados Unidos. Palmer reclutó John Edgar Hoover como su asistente especial y juntos se utilizó la Ley de Espionaje (1917) y la Ley de Sedición (1918) para lanzar una campaña contra los radicales y organizaciones de izquierda.

A. Mitchell Palmer afirmó que los agentes comunistas de Rusia estaban planeando derrocar al gobierno de Estados Unidos. El 7 de noviembre de 1919, el segundo aniversario de la Revolución Rusa , más de 10.000 sospechosos de ser comunistas y anarquistas fueron arrestados. Palmer y Hoover no encontró evidencia de una revolución propuesto, pero gran número de estos sospechosos fueron detenidos sin juicio durante mucho tiempo. La gran mayoría fueron puestos en libertad, pero Goldman, Alexander Berkman , Steimer Mollie , y 245 otras personas, fueron deportados a Rusia .

Como Agnes Smedley señaló: "Mucho de lo que leemos de Rusia es la imaginación y el deseo único y nadie está a salvo de las intrigas y el peligro de la cárcel Las cárceles están llenas de anarquistas y sindicalistas que lucharon en la revolución de Emma Goldman y Berkman... están fuera sólo por su reputación internacional y que están bajo arresto domiciliario,... que esperan para ir a la cárcel todos los días, y puede ser que ahora por lo que sé Cualquier comunista que cosas tales excusas es un canalla y un blaggard Sin embargo, son excusa para ella -. y defenderla si no estoy expulsado o encerrado o algo así, voy a criar a un pequeño infierno de tamaño Todo el mundo llama a todos a un espía, en secreto, en Rusia, y todos están bajo vigilancia Nunca te sientes.. seguro ".

En enero de 1920 Berkman y Goldman recorrió Rusia material de recogida para el Museo de la Revolución en Petrogrado . Sin embargo, Lenin fue un fuerte opositor del anarquismo . Él le dijo a Néstor Makhno , el anarquista más importante de Rusia: "La mayoría de los anarquistas piensan y escriben sobre el futuro sin entender el presente que es lo que nos separa de ellos comunistas.".



Un pacto con los anarquistas de acción militar conjunta contra el general Anton Denikin y su ejército blanco se firmó en marzo de 1919. Sin embargo, los bolcheviques no se fiaba de los anarquistas y dos meses más tarde, dos Cheka agentes enviados para asesinar a Néstor Makhno fueron capturados y ejecutados. León Trotsky , el comandante en jefe de las fuerzas bolcheviques, ordenó el arresto de Makhno y envió tropas para Hulyai -Polo disolver las comunas agrícolas creados por los makhnovistas. Con el poder de Makhno minado, unos días más tarde, las fuerzas de Denikin llegó y completó el trabajo, la liquidación de los soviets locales. En septiembre de 1919, el Ejército Rojo fue capaz de fuerza del ejército de Denikin a retirarse a las orillas del Mar Negro .

León Trotsky, ahora se volvió a tratar con los anarquistas y fuera de la ley los makhnovistas. Según el autor de retratos anarquista (1995): "No se produjo ocho meses de dura lucha, con grandes pérdidas en ambos lados un grave epidemia de tifus aumentado el número de víctimas mal en inferioridad numérica, los partidarios de Makhno evitar batallas campales y se basó en la guerrilla.. tácticas que habían perfeccionado en más de dos años de guerra civil. "

Goldman y Berkman, quien ya se había horrorizado por la forma en que Lenin y Trotsky se había ocupado del levantamiento de Kronstadt decidió dejar Rusia . Berkman escribió:... "Grey son los días que pasan uno a uno los rescoldos de la esperanza han muerto terror y el despotismo han aplastado la vida nació en octubre de las consignas de la Revolución son renunciado, sus ideales ahogado en la sangre del pueblo. El aliento de ayer, está condenando a muerte a millones, a la sombra de hoy se cierne como un manto negro sobre el país la dictadura está pisoteando a las masas bajo sus pies La revolución ha muerto.. sus gritos el espíritu en el desierto .... he decidido salir de Rusia. "Después de una breve estancia en Estocolmo , vivió en Berlín , donde publicó varios folletos y libros sobre el gobierno bolchevique, incluyendo el mito bolchevique (1925).

Después de casarse con un minero galés se las arregló para obtener la ciudadanía británica. Sus libros, mi desilusión en Rusia (1923) y mi desilusión más en Rusia (1924) ayudó a convertir a un gran número de socialistas contra el gobierno bolchevique. Lincoln Steffens , quien había dijo la famosa frase al llegar detrás de Rusia después de la revolución: "Yo han sido más en el futuro, y funciona. " Admitió que "era más difícil de los rojos reales de lo que era de nosotros los liberales. Emma Goldman, la anarquista que fue deportado a que el cielo socialista, salió y dijo que era el infierno. Y los socialistas, el Americano, Inglés, la Unión Europea los socialistas, que no reconocen su propio cielo. Como algunos se lo puso, el problema con ellos era que estaban esperando en una estación de un tren local, y un expreso arrancó y se fue por allí. Mi resumen de todas nuestras experiencias se . que mostraba que el cielo y el infierno son un solo lugar, y todos van allí a aquellos que están preparados, es el cielo, a los que no están en forma y listo, es el infierno ".

En 1926, Nestor Makhno unido sus fuerzas se rompió con Peter Arshinov a publicar sus controvertidas Plataforma Organizativa , que aboga por una Unión General de Anarquistas. Esta fue la oposición de Goldman, Vsevolod Volin , Alexander Berkman , Sébastien Faure y Rudolf Rocker , quien sostuvo que la idea de un comité central se enfrentaron con el principio básico de organización anarquista local.

Goldman se estableció en París y se unió a un grupo de radicales que incluyen Emily Coleman , Douglas Garman , Rickword Edgell , Peggy Guggenheim , Laurence Vail , Gerhardie William y John Holms Guggenheim comentó más adelante: ". Durante el invierno (de 1928) me encontré con Emma Goldman y Alexander (Sasha) Berkman. Se glamorosa figuras revolucionarias y uno espera que sean muy diferentes. Eran terriblemente humanos. "

Víctor Serge fue uno de los que admiraba mucho a Goldman y Berkman: "El fondo estadounidense de Emma Goldman y Alexander Berkman ellos alejados de los rusos, y los convirtieron en representantes de una generación idealista que se había desvanecido por completo en Rusia Encarnaban la rebelión humanista. del cambio de siglo:. Emma Goldman con su disposición la organización de estilo y práctico, sus prejuicios estrechos, pero generoso, y su auto-importancia, típico de las mujeres estadounidenses dedicados al trabajo social "

Peggy Guggenheim con el tiempo dejó a su marido, Laurence Vail , con el fin de vivir con John Holms . Emma Goldman desaprobó y dijo que en enero de 1929: ".. El problema principal es que John (Holms) es débil e ineficaz, un vagabundo incapaz de dar un paso decisivo solo quiere comer el pastel y mantener al mismo tiempo" de Goldman autobiografía Viviendo mi vida, apareció en 1931. Este trastorno Guggenheim y en sus memorias escribió: "Emma era muy vanidoso y me tomó años para ver a través de su primer lugar me adoraba y cuando más tarde se desilusionó que no le gustaba y ella se vengó y me dejó fuera de ella. Memorias. "


Goldman visitó España en septiembre de 1936 para observar la Guerra Civil española. Después de conocer a figuras destacadas de la Confederación Nacional de Trabajo (CNT) y la Federación Anarquista Ibérica (FAI) se fue a Londres y abrió una oficina de propaganda FAI-CNT. Ella también se unió con Rebecca West , Thorndyke Sybil , Fenner Brockway y CEM Joad para establecer el Comité de Ayuda a Personas sin Hogar Mujeres Españolas y niños. Goldman visitó España en septiembre de 1937 y en el otoño de 1938.
Emma Goldman fue en Toronto cuando murió el 14 de mayo de 1940. El gobierno de EE.UU. decidió dar permiso para que su cuerpo fuera enterrado en Chicago.

 
Conferencias de Emma Goldman: Entre el 20 y el 30 de enero de 1936 la activista anarcofeminista Emma Goldman hace tres de sus más conocidas conferencias en Londres (Inglaterra). La primera en Workers Circle House bajo el título The Two Communism (Bolshevist and Anarchist. A Parallel) [Los dos comunismos (Bolchevique y anarquista. Un símil)], que fue interrumpida por militantes estalinistas, la segunda en el National Trade Union Club llamada Russian Literature [Literatura rusa], y la tercera Mussolini, Hitler and Stalin (How far do their common methods lead to similar results?) [Mussolini, Hitler y Stalin (¿Hasta qué punto sus métodos comunes llevan a resultados similares?)], en Hammersmith.

Publications of the Emma Goldman Papers Project

http://sunsite.berkeley.edu/goldman/



'Visión en llamas. Emma Goldman sobre la Revolución española': Una obra necesaria